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El Ministerio de Ciencia e Innovación reserva los fondos para I+D+i a centros de excelencia

21/09/2010

España ocupa la novena posición en el ranking mundial por producción científica, pero cae al puesto 42 en materia de competitividad en el listado que elabora anualmente el Foro Económico Mundial. Y una de los principales deficiencias de la economía española es la escasa calidad y la relevancia de la ciencia española en el mundo, tal y como confesó ayer Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación.

Por ello, durante su intervención en el Foro España Innova consideró prioritaria la necesidad de introducir cambios en el sistema de financiación de la ciencia vigente en los últimos 25 años: "Hasta ahora se financiaba a los científicos de forma individual de acuerdo a sus méritos y la calidad de sus proyectos; durante la anterior legislatura se apostó por la colaboración entre empresas e investigadores y ahora es necesario primar a los centros o institutos que se encuentren entre los mejores del mundo y que puedan entrar en la Liga de Campeones de la Ciencia", señaló.

Y para ello contará con unos presupuestos "cercanos a la congelación" respecto al anterior ejercicio, frente a la reducción media del 15% en el gasto de todas las administraciones para los próximos tres años. "Esa restricción en las cuentas nos va a condicionar a la hora de poner todos los proyectos presupuestados en marcha. Algunos se pueden ver ralentizados", matizó.

De ese esquema de recortes, Garmendia salvó a la financiación destinada a los centros de excelencia, a los que se va a reservar un fondo de 200 millones de euros para los próximos nueve años. Las ayudas se repartirán a través de un nuevo programa, que se pondrá en marcha a partir del 1 de enero de 2011 y se denominará Severo Ochoa, en honor al premio Nobel que regresó a España justamente hace 25 años tras su exilio.

Este programa servirá para acreditar a aquellos centros, universidades o instituciones que cumplan con los estándares "en cantidad y calidad de producción científica, en captación de talento y de recursos de origen internacional" y que cuenten con los mecanismos adecuados de control y rendición de cuentas.

La consecución de esa acreditación, que tendrá una validez de cinco años, les permitirá a los centros obtener un millón de euros al año durante ese periodo, al mismo tiempo que podrán optar a bonificaciones o deducciones para la contratación de personal investigador y el uso privilegiado de instalaciones científicas singulares. Garmendia avanzó que cada año se concederán 10 acreditaciones, hasta un máximo de 40, lo que supondrá un desembolso global de 200 millones de euros. "Hemos de apoyar a todos los centros, pero hemos de distinguir y proyectar a los mejores", recalcó durante su intervención.

"No se trata de seleccionar a los mejores centros españoles en cada área, si no a los centros españoles que se encuentren entre los mejores del mundo", apuntó Garmendia ante la posibilidad más que previsible de que haya comunidades o especialidades científicas que no se vean beneficiadas por esas ayudas. Entre los posibles candidatos destacó al CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) o el CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas).



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