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Empresas con certificado de calidad familiar

04/10/2010

Un permiso de paternidad, si no como el materno, muy aproximado. Horarios a la carta para los empleados. Reducir el tiempo destinado a la comida para finalizar antes la jornada. No es ciencia ficción. Son medidas que varias empresas han puesto en marcha con el objetivo de buscar la conciliación laboral y familiar. Acciones que, a la larga, acaban beneficiando a todos. Por si hay dudas, existe la posibilidad de que conste por escrito, y ante notario, que se está haciendo todo lo posible para ayudar a los empleados a pasar más tiempo con su familia sin que su rendimiento se vea afectado.

Se trata del certificado de Empresa Familiarmente Responsable (EFR) que, desde 2005, expide la Fundación Másfamilia, creada con un solo objetivo: promover la conciliación. ¿Los requisitos? Entre otros, la empresa que quiera contar con este certificado debe cumplir la legislación laboral y aplicar su convenio colectivo; la alta dirección ha de comprometerse a implantar la cultura EFR; asimismo, tiene que alcanzar una puntuación mínima en sus actuaciones; y, del mismo modo, está obligada a superar, periódicamente, una auditoría externa.

Diversidad de casos
Este certificado no tiene importancia sólo para los padres que quieran dedicar más tiempo a su familia, si bien es la situación mayoritaria. También puede necesitar una garantía de conciliación un estudiante de doctorado, o un empleado que ha de hacerse cargo de su padre.


«Nuestro certificado es un compromiso con la transparencia», afirma Roberto Martínez, director de la Fundación Másfamilia. «Un avalista de una auditoría tiene potestad para investigar entre dos y 14 días a las empresas, entrevistando a sus empleados... No todas se lo pueden permitir, pero tienen que cumplir esas expectativas», añade. Y para lograrlo, no basta con acatar la ley: «Tienen que mejorarla». Además, esta distinción no es «vitalicia», es decir, la fundación puede retirarla a las empresas que ya la han conseguido, si deja de cumplir los requisitos. «El certificado EFR se puede quitar», apunta Martínez. De hecho, actualmente hay 209 empresas que son EFR, mientras que 16 perdieron el certificado.

De las empresas EFR, «un 50 por ciento son grandes y el otro, pequeñas».  Para hacerse una idea: desde Microsoft hasta el Colegio San Fermín. Así, en una empresa grande que sea EFR pueden hallarse entre 60 y 100 posibilidades de conciliación, mientras que las de menor tamaño ofrecen entre 20 y 40. Destaca el caso de Mutua Madrileña: el padre tiene como mínimo un mes de permiso por nacimiento, así como un «cheque bebé» de 6.000 euros.

¿Qué encontramos en estas compañías?

En primer lugar, que el despotismo brilla por su ausencia. «Es vital tener buenos jefes y jefas. Si un empleado quiere acogerse a la conciliación, su jefe está obligado a atenderle. Y si le dice que no, debe justificarlo». Tampoco puede hallarse ninguna sombra de duda en cuanto la igualdad de género. En cuanto a la flexibilidad temporal y espacial, han de fijarse acciones concretas, como las jornadas reducidas o el teletrabajo.  Y, por supuesto, existe la obligación de erradicar la «penalización» que sufren los trabajadores que se acogen a estas medidas y ven frenado un posible ascenso. Así lo resume Martínez: «El trabajador no es un número. Tiene responsabilidades familiares».

De paso, la Fundación trata de echar por tierra un tópico ligado a nuestra cultura laboral. «El 99,9% de las empresas se rige por la presencia de sus empleados. Sin embargo, Martínez subraya la importancia de luchar por un trabajo de calidad que no esté basado en el tiempo que pasan los empleados en la oficina.



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