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Los sellos de calidad, ¿más que una moda?

03/01/2010

Málaga es la segunda provincia andaluza con más empresas certificadas, en las normas ISO 9001 como ISO 14001, sólo superada por Sevilla. Las dos empresas auditoras más importantes, Aenor y Bureau Veritas, tienen certificados unos 2.000 y 1.500 centros de trabajo, respectivamente, en Málaga.

España ocupa el cuarto puesto en ránking mundial de certificados ISO 9001, sólo superada por China, Italia y Japón.

ISO 9001, ISO 14001, OHSAS 18001... Estos códigos resultan cada vez más familiares en el seno de las empresas. En un mercado cada vez más globalizado y competitivo, contar con un sello de calidad, de buenas prácticas medioambientales o de seguridad y salud en el trabajo puede abrir muchas puertas y mejorar la imagen de la empresa. De hecho, las agencias certificadoras viven un momento dulce a pesar de la crisis. Aunque han moderado sus niveles de crecimiento, las sociedades encargadas de la concesión de estos certificados siguen obteniendo tasas positivas.

La provincia de Málaga ocupa el segundo puesto en el ránking andaluz de empresas certificadas, sólo superada por Sevilla. Aenor ha concedido sellos de calidad a unos 2.000 centros de trabajo en la provincia, mientras que Bureau Veritas cuenta con unos 1.500 certificados otorgados. En la lista de clientes se incluyen desde hoteles hasta empresas tecnológicas y fábricas como la de Bimbo en Antequera.
Ahora bien, ¿sirven estos certificados realmente para mejorar la eficiencia de las empresas, o son sólo diplomas para colgar? «Es una herramienta de trabajo más. Hay que saber utilizarla. Es como una llave inglesa: puede servir para golpear, pero también para apretar, que es su verdadera función», comenta Francisco Martín Santamaría, delegado en Andalucía de Bureau Veritas. «Para empezar, iniciar un proceso de auditoría para obtener un sello de calidad ayuda a mejorar los procedimientos de trabajo, ya que tienes que analizar y recoger por escrito cuáles son tus métodos de trabajo», advierte este especialista.

Sin embargo, no todos los empresarios hablan bien de estos certificados. «En una época de bonanza, se entiende que todo el mundo quisiera lanzarse a conseguirlos, pero ahora hay muchas empresas que lo están pasando realmente mal y no es el momento de solicitarlos», asegura un emprendedor consultado, que añade que. en muchos casos, «estos títulos se convierten en algo inútil, más de cara a la galería».

«Es más una cuestión de marketing, porque en mi empresa tenemos el certificado de buenas prácticas medioambientales y yo mismo he comprobado cómo en unas obras se han dejado restos de cemento y hormigón abandonados», confiesa un empresario del sector del ladrillo.
Por otra parte, estos sistemas de calidad conllevan un coste para las empresas. La obtención de la primera certificación cuesta una media de 1.900 euros, y los seguimientos salen por unos 850 euros anuales.

En auge

En cualquier caso, los distintivos de calidad han llegado para quedarse, pues a finales de 2008 eran ya 68.730 las empresas españolas que exhibían el marchamo de la ISO 9001 de calidad, según datos de la revista Fórum Calidad. La segunda certificación más habitual es la de la norma ISO 14001 de buenas prácticas en gestión medioambiental, que poseen un total de 16.443 compañías en el país. Estas cifras sitúan a nuestro país en el segundo puesto de Europa en certificación calidad y primero en medio ambiente. A nivel mundial, España es cuarta en calidad –sólo superada por China, Italia y Japón– y tercera en medio ambiente.

«Hay que tener en cuenta que este es un sector relativamente joven, con apenas veinte años de trayectoria», advierte el director en Andalucía de la Asociación Española de Normalización y Certificación (Aenor), Remigio Carrasco. A su juicio, la certificación de empresas es «una herramienta eficaz para combatir la crisis, porque mejora la competitividad». «En el mercado hay una gran variedad de certificaciones, cada vez más especializadas, pero lo que está claro es que para cualquier compañía es siempre bueno gestionar mejor sus procedimientos y valorar siempre una orientación positiva hacia el cliente, con un criterio de mejora continua», asegura.

«Lo importante de todo esto es creer firmemente en que conlleva ventajas», apunta el delegado en Andalucía de Bureau Veritas, quien matiza que seguir un sistema de gestión de calidad «no es la panacea, pero se trata de una herramienta muy válida». «Para las empresas que optan a licitaciones públicas de obras, aporta más puntos», añade Martín Santamaría, quien destaca el auge que este tipo de distintivos está teniendo cada vez más entre las administraciones públicas, con ejemplos en cementerios, oficinas de turismo, playas y hasta jefaturas de la Policía Local.



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