Opinión

Millennials para la transformación digital… ¿y para la cuenta de resultados?

09/02/2017

Últimamente me he sorprendido a mí misma desarrollando una habilidad especial para toparme con sesudos artículos y profundos tratados intelectuales cuyos mensajes a nadie dejan indiferente: “las habilidades de la transformación digital que o has nacido con ellas o te mueres”, “la transformación digital que ‘viene llegando’ y sólo los jovenzuelos van a sobrevivir en ella”, “la transformación digital que está doblando la esquina…¿cómo es que no sientes su presencia y sales corriendo?”, “ya ha llegado la transformación dichosa y tú con esos pelos”…¡un desasosiego horroroso, oye!

A los que ya apagamos las velitas de cumpleaños con el primer digíto en cifra para nada despreciable se nos empieza a poner cara de “¡Ay, madre! Que esto va a ser que no lo controlo y mis posibilidades laborales se va desmoronar como el castillo del Playmobil que te cargabas en cuanto intentabas poner el cucurucho de colores de la torre…”

Pero para gran alivio, esta mañana ya he visto dos -¡nada menos que dos!- textos de esos intelectualísimos que llegaban a una misma conclusión: “las empresas dudan de que contratar sólo Millennials sea una buena idea”…¡Ajá!

Ya…¿y entonces en qué quedamos? ¿no eran ellos tan molones e iban a sacar de pobre a este país? ¿no eran tan guays sus “maneras desenfadadas”, su “libre educación”, su “nueva forma de ver la autoridad”, “su espontaneidad irreverente”…?

Ahora resulta que las organizaciones más innovadoras, adelantadas a su tiempo y “megaejemplarizantes” para la humanidad tímidamente están empezando a lanzar mensajitos (también megaencriptados) en los que dejan entrever que tal vez  están perdiendo ¿valores?, ¿educación?, ¿compromiso?, ¿cultura? y que (¿cómo decirlo sutilmente?)… Ah, sí, pues que a la larga estos zagales resulta que no impactan tan positivamente en la cuenta de resultados como se había pronosticado.

Claro que estas crisis de “¿Y ahora qué hacemos? ¡Que vengan al despacho el de Recursos Humanos y detrás el de Comunicación, que se ha liado una buena!”, siempre dan como resultado un mensaje corporativísimo políticamente correctísimo que el máximo responsable de la organización desgrana en declaraciones que se van desvelando poco a poco cual danza de los siete velos: “Apostamos por la mezcla generacional”, “baby boomers y millennials, la mezcla perfecta para crecer”, “los senior, un valor añadido del que nunca se puede prescindir si quieres seguir triunfando"...

Vamos, que como loca estoy deseando sumergirme en los próximos meses en artículos (sí, sesudos y profundos, ya sabéis), para ver hacia dónde evoluciona esto…¡por cierto!  de momento, la “Generación X”  (en la que orgullosamente me incluyo y a la que nunca nadie ha explicado por qué le ha tocado el peor nombre), sigue esperando a ver dónde le corresponde ubicarse.

Por si acaso, como portavoz de ese colectivo afectado, seguiré sentada esperando en la estación. En mi maleta, el mejor equipaje que puedo llevar, ése que me enseñaron a hacer desde pequeña: valores para usar a diario, ética para guiar tu vida, educación para relacionarte, constancia para no desfallecer, trabajo duro como lema y una buena dosis de sentido común…para, para, …¡pues para ser, ante todo, “persona humana” en un mundo cada vez más impersonal!…(¡Uy, perdón!, “digital”).

Autora: Estíbaliz Rollón González, Experta en Comunicación y Relaciones Institucionales