Opinión

Cómo mantener el capital humano en tiempos de crisis. Una clase práctica

08/11/2012

Miguel Ángel Ferrer Garcerán  |  Socio director general de Arrabe Asesores  |

La Reforma Laboral ha venido a flexibilizar el mercado de trabajo en España. Pero ha habido un primer efecto socialmente demoledor desde que se empezó a aplicar la nueva normativa: el número de expedientes de regulación de empleo (ERE’s) ha aumentado un 72% entre febrero y mayo de 2012 con respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Boletín de Estadísticas Laborales del Ministerio de Empleo y Seguridad Social (BEL). En este plazo se comunicaron más de 11.000 expedientes que afectaron a cerca de 147.000 personas, según los datos del BEL.

En paralelo, según un estudio de Esade, cada año viene desapareciendo un 20% de las compañías en España desde 2008. Entre ellas, las pymes se están viendo especialmente afectadas.

Sin embargo, todo empresario quiere crear empleo. Para empezar, es la mejor muestra de que su negocio es próspero. Además, nadie duda que despedir a los trabajadores es un trámite bien duro. Pero los retrasos en los pagos de las Administraciones, la morosidad entre empresas y el hundimiento de la demanda están obligando a grandes compañías y pymes a abordar drásticas reducciones de costes para sobrevivir.

Por eso es extraño que no se utilicen alternativas que la Reforma Laboral ha generado, como los ERE (expedientes de regulación de empleo) temporales de reducción de jornada. Sólo se entiende el escaso uso de esta opción por desconocimiento de la norma o porque las compañías que están realizando despidos colectivos están mal asesoradas.

LA MEJOR ALTERNATIVA

El ERE temporal de reducción de jornada combina los intereses de la empresa, que consigue reducir costes, y los del trabajador, que no ve menoscabadas sus bases de cotización de cara a prestaciones futuras. Además, la reducción de la cantidad neta a cobrar se compensa con la aportación del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) a través de la prestación de desempleo parcial.

Así, las organizaciones mantienen en plantilla al máximo de trabajadores que les pueden seguir interesando en el futuro, evitando los elevados costes de adaptación y formación que le supondría tener que buscar a otras personas en el mercado laboral cuando fuese necesario.

La medida se puede solicitar con carácter general para un periodo entre 12 y 18 meses. Se aplica con independencia del número de trabajadores afectados, reduciendo la jornada entre un mínimo del 10% y un máximo de 70%, con la consiguiente reducción proporcional de salario (bruto).

Durante todo el tiempo del ERE, el trabajador mantiene sus bases de cotización a efectos de la pensión de jubilación, invalidez e incapacidad temporal, porque la empresa en ese tiempo sigue cotizando por el 100% de su base de cotización. A cambio, se establece una bonificación del 11,8% durante los primeros ocho meses sobre la parte de la base de cotización de la jornada que no se trabaja.

El trabajador cobra la prestación por desempleo por la parte de la jornada que deja de trabajar. Si por circunstancias la reducción de jornada no es suficiente y se produce el despido objetivo de esta persona, le reponen 180 días de prestación por desempleo. Es decir, que el empleado ve reducida su jornada pero el salario mengua en una proporción mucho menor. Mientras, la empresa logra una considerable reducción de costes.

AHORRO DE 12.000 EUROS AL AÑO

Las ventajas del ERE temporal de reducción de jornada son fáciles de entender con un sencillo ejemplo: un trabajador con contrato indefinido, con un salario neto mensual de 1.700 euros (360 euros corresponden a dietas que no cotizan y el resto del salario son conceptos cotizables), con 12 pagas y dos hijos a su cargo, reduciéndose la jornada por ERE en el 50% no pierde la mitad de su sueldo. Veamos las cifras:

  • Neto sin ERE: 1.700,00€
  • Neto 50% ERE: 850,00€
  • Importe INEM durante los 6 primeros meses: 505,83 €
  • Neto real por suma de ambos: 1.355,83 €
  • Diferencia: -344,17 €
  • Importe INEM durante el resto del tiempo: 361,30 €
  • Neto real por suma de ambos conceptos: 1.211,30 €

En este caso, el coste mensual sin ERE sería de 2.252,80 euros, frente a un coste mensual con ERE del 50% de la jornada de 1.207,07 euros. De este modo, hay un ahorro de 1.045,73 euros cada mes lo que, multiplicado por ocho meses, supone 8.365,84 euros.

En los cuatro meses restantes ya no se tendría la bonificación del ERE, que asciende a 127,14 euros, con lo que el coste para la empresa pasaría a ser de 1.334,21 euros/mes. Así, la diferencia a partir del noveno mes sería de 918,59 euros, con un ahorro total de 3.674,36 euros en este periodo. La empresa obtendría de este modo un ahorro de 12.040,20 euros en el primer año del ERE.

En Arrabe Asesores, con más de 1.200 clientes, proponemos esta solución a las empresas que necesitan nuestro apoyo en situaciones de grave crisis. Estamos alcanzando un 95% de acuerdos, ya que también los trabajadores y los sindicatos entienden que es la mejor solución dentro del entorno actual. Y los acuerdos, aunque no son imprescindibles a partir de la Reforma Laboral, son siempre la mejor solución.

En suma, esta fórmula permite a las empresas retener el talento para cuando se recupere la actividad y estar preparados para reactivar la creación de productos o servicios tan pronto como sea posible. No olvidemos que, en la economía del conocimiento que tenemos que construir para que nuestro país sea más competitivo a nivel global, el talento es una manera imprescindible para cimentar el éxito.

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